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nadie



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MensajeTema: ... ... ...    Miér Ene 02, 2013 11:47 pm

Bueno , para quien se aburra y quiera leer dejo este cuento que hice hace un año o así. La versión original está en Valenciano así que traduje y cambié alguna expresión. El título no me gusta así que reniego de él , hala.


Era el año 2005, el día parecía estable y en el cielo se veían dos o tres nubes claras que todavía estaban demasiado lejos como para hacer sombra a los rayos de sol que iluminaban la jornada. El clima permitía llevar no demasiadas capas de ropa, con una gabardina era suficiente. Esto facilitaba la movilidad de la gente y reducía el plus de opresivo estrés que significa el textil los días de invierno urbano. Así, caóticos y esquemáticos, pasaban inevitablemente.

Eran casi las cuatro de la tarde y, como la mayoría de los días, José se dirigía hacia la cafetería de su amiga María. Era el típico hombre de edad media. Aparentaba menos años de los que tenía porque no había pasado por ningún tormento que pudiera verse reflejado en su piel lisa y limpia de imperfecciones. El pelo, de color castaño, lo llevaba corto y tenía una tenue ondulación que modelaba su cabeza y enmarcaba su rostro. La barba de dos días, tal como marcaba la moda del momento. Se la cuidaba el mínimo para que se notara que lo hacía. Los ojos los llevaba custodiados por unas gafas estrechas de color azul cobalto, aunque no tuviera demasiadas dioptrías.

La cafetería estaba en la esquina de la calle del hospital donde trabajaba como estomatólogo. Allí a menudo pasaba el rato libre que tenía, hablando con ella y alguien más que estuviera puntualmente allí. Hablaban sobre temas como la rutina y los acontecimientos que ocurrían en sus vidas mientras comían tapas y bebían cerveza o algún refresco burbujeante.

Por el camino, debido a las prisas, tropezó con un hombre barbudo, sucio de roña y maloliente de alcohol que pedía limosna. Le llegaba a la altura del pecho. El almidonado gesto de su rostro pasó drásticamente a convertirse en una mueca de asco. Intentó, para no ofender aquel pobre miserable calzarse una forzada sonrisa, de aquellas que se reservan para los momentos incómodos, y luego le dio cinco euros por caridad. Continuó en dirección a la cafetería intentando imaginarse qué malas decisiones habría tenido que tomar aquel hombre para terminar tan mal. Estos pensamientos se reflejaron como una imagen en su cara. Entonces el vagabundo lo miró sentenciosamente. "Pobre hombre!", Dirigiéndose a José con su oscura voz. "Ni siquiera la muerte te hará libre", concluyó. Y prosiguió su camino sin destino. Josep hizo un intento de volverse, pero decidió seguir de frente poniendo su cuerpo en paralelo a la calle hacia donde se dirigía casi magnéticamente. Sintió lástima por el hombre y siguió caminando, se distrajo mirando escaparates llamativos un rato y no volvió a pensar en ello.

Cuando llegó, se dirigió a su mesa de siempre con el semblante pasivo y solemne que había estudiado muchas veces ante un espejo, aunque se sentía cansado por la dura jornada que había pasado sentado escuchando las quejas de ancianos medio acabados porque nunca seguían los consejos que él les daba y también atendiendo jóvenes hipocondríacos que sólo tenían gases de tanto nutrirse de aire tras vomitar neuronas los días de fiesta, cenit de su concepto de diversión. Dejó pues, con cuidado a un lado su maletín marrón de piel y se sentó. Llevaba los zapatos manchados pero lo dejó correr. '' No todo tiene que estar siempre obsesivamente correcto'', pensó.

Desde el mostrador había estado mirándolo María, quien más nerviosa que nunca, le preparaba aquello que había pedido para llevárselo en una bandeja de metal reluciente. Hacía el servicio ella misma porque ya no podía permitirse pagar un sueldo de camarera. Le temblaban los brazos y las piernas que, día a día, retenían más líquido y se hacían un poco más flácidas y gordas. También la voz. Josep se percató de su débil y tembloroso saludo con la cabeza baja. Lucía un el pelo castaño, brillante y ondulado, siempre lo había tenido así. Intuyó que la causa de su malestar era la conversación que habían tenido la última tarde y decidió que tenía que hacer algo por ella, a fin de cuentas le tenía cierta estima.

Ambos se conocían desde pequeños y desde entonces habían llevado una relación de amistad apacible y próspera. Compartían alegrías, penas y se ayudaban con lo que podían.Sin embargo,el día anterior, Maria le había pedido un favor a José y éste se negó a hacerlo, aunque prometió que reflexionaría sobre el tema y la ayudaría tanto como pudiese sin acceder completamente a ello.

Maria pasaba por problemas en su negocio. Se sentía como una fracasada. No tenía estudios y estaba a punto de perder su local. Era su única fuente de ingresos y lo había conseguido alquilar después de trabajar duro durante mucho tiempo. Aunque tenía familia, no les pediría ayuda ya que la poca estima que se tenían mutuamente hacía que el orgullo tuviera más peso que la necesidad. Esto mismo también le ocurría a José con la suya. Sin embargo María sabía que si lo pedía la acabarían ayudando. Había pensado también en el aborto pero ya era demasiado tarde y, de haberlo intentado, podría haber peligrado su vida.

Entendía perfectamente la postura de José. Casarse con una embarazada para que ésta tuviera las ventajas judiciales que se derivaban al nacer el niño no era una decisión inteligente para alguien como él. Pero ella no contaba con que su amigo sí había decidido ayudarla y confiar en ella.

José pidió a María que se sentara y le comunicó que aceptaba su propuesta pero con la condición de que le contara de quién era el niño y le aclarara la situación. Ella le dijo la verdad y explicó que "un demente miserable, narcisista, mentiroso, obsesivo y egocéntrico como el padre del niño, no merecía saber de la existencia de esa criatura." Ella sola se encargaría de criarlo porque ya no tenía contacto con él.

Su diálogo, que pretendía ser revelador, fue truncado por un extraño olor a chamusquina: se había incendiado de repente la cocina y ambos salieron corriendo a apagar el fuego. La causa había sido el cigarrillo mal apagado del cenicero de María, que cogió un hilo de la cortina y acabó quemándola entera. El incidente, por suerte, no provocó más daños que las marcas en la pared y destrozos materiales. María se puso a llorar diciendo que era una persona destinada al fracaso y que no podía con tanto estrés. José la consoló dándole un abrazo y acariciando su hombro. Pensó en recriminarle que en su estado mantuviera un vicio tan inútil como el tabaco, pero no dijo nada. Ambos se conocían los secretos mutuamente y pensó que quizás fuese eso lo que le había empujado a aceptar.

Se miraron a los ojos y cada uno por su parte luchó contando con su propio semblante en una guerra para ver quién deleitaba al otro con la mirada más neutra. Primero sonrió José. Su rostro no acostumbraba a hacer tanto trabajo disimulador. La victoria fue de María, que le volvió la sonrisa. El ambiente irradió sabiduría, pero nadie se la quiso quedar. Ésta, despachada por dos sonrisas que no dejaron libertad a ninguna palabra, salió por la ventana y se extendió fuera hasta desaparecer en una gradiente ascendente en tonos grises.

Pasaron dos meses y se casaron. Habían pactado seguir siendo tan amigos como siempre. Lo hicieron un día a última hora de la tarde para no encontrarse con invitados indeseados y decidieron irse con otra gente a hacer una especie de celebración en un restaurante familiar. A la hora de volver a casa, José llevó María a su piso, situado en el conflictivo barrio de Nazaret, y él se fue al suyo no menos pintoresco del Cabanyal. Pero esto ya no le preocupaba demasiado porque ya casi tenía ahorrado lo que necesitaba para la primera letra de un piso en el centro de Valencia y pronto se mudaría a su nuevo hogar.
Al llegar a casa escuchó unos mensajes alarmantes y muy extraños en el buzón de voz del teléfono, eran de casa de María. Se dio muchísima prisa y volvió para ver que tan grave era lo que le ocurría. Aparcó su coche en la calle y salió. Sintió de repente un dolor agudo y frío en la espalda y cayó de rodillas. Sintió como una mano la agarraba del pelo y lo arrastraba hasta el portal de María sin dilación.

Allí vio a su pobre amiga con el vientre reventado y agonizante en un escenario teñido de rojo intenso. Le habían abierto el vientre y había tripas esparcidas por todas partes. Dentro de su vacío estómago, su sangre había empezado a oxidarse y los intestinos que le quedaban remitían la clara imagen de un nido de serpientes de color marrón oscuro. Su sufrimiento no había sido suficiente como para haber muerto todavía y sus ojos empezaron a parpadear diligentemente.
Había un hombre que estaba meciendo , envuelto en una manta, un feto ensangrentado mientras golpeaba sin parar todo el cuerpo de María con ira psicótica y gritaba con voz grave: ''púdrete puta infiel!''Mientras le pisaba la barriga con el pie . Temblándole los labios y con un sonido completamente cacofónico gritó:'' Maldita infame!'' Y se puso a sollozar.
El hombre dejó por fin de ensañarse con la moribunda y la dejó morir. Uno de sus tres cómplices, el que arrastraba a José, se dirigió a él con el nombre de Santos, y le hizo saber de su presencia.

Los hombres en cuestión, iban vestidos con colores vivos, no parecían los típicos matones. Uno de ellos era negro, el otro era un viejo canoso de pelo corto y el otro, rapado, tenía los pelos de las cejas rojos. Santos debía ser el antiguo novio de María. Era un hombre corpulento, de ojos claros y tenía el pelo negro y rizado. Tendría quizás unos cuarenta años. Su rostro era desconcertante. José lo había visto dos o tres veces hacía mucho tiempo en la cafetería de María y nunca habría visto en ese hombre el ser cruel y malvado que se le presentaba delante.

Santos empezó a dar golpes con mucha furia a José hasta que se cansó y se fue acunando cuidadosamente el feto muerto de María. De no haber sido aquellos mimos dirigidos a un feto mugriento, cualquiera los habría calificado como el resultado de un amor paternal sincero y maravillado por la vida convertida en extensión de sí mismo. Cualquier persona normal se habría puesto a vomitar.

Empezó a sollozar y a llorar silenciosamente, mientras se quejaba de no saber qué comían los niños prematuros. Su llanto era hipnótico. Tenía una voz irónicamente suave y melodiosa.
Las sombras provocaban una fuerte opresión en los alrededores, el crudo frío y el viento le azotaban con fuerza el rostro, el cuello y las manos arañándole la piel. La situación le había traído una sensación que nunca antes había experimentado: la preocupación por un hecho que, por definición, era un problema y no una banalidad. Tenía su propia muerte en las narices, no era para menos.

Santos y su prole desaparecieron. José no podía hacer nada, yacía estirado en el suelo. El entendimiento se le había colapsado y ya le daba igual la muerte de María y de su nonato convertido en juguete de un ser que nació quizás tan mal como él. '' Así que ahora es cuando uno renuncia a seguirle el juego a ese aguafiestas que sataniza el egoísmo y otras actitudes propias del miserable género humano!'', Se decía. '' Los médicos solemos ser demasiado impuntuales''. Se arrepintió de no haber pensado más en sí mismo cuando estaba tranquilo y bien.

'' ¿De dónde salía tanta violencia?'', Se preguntó. Pensaba en que, cotidianamente, se había acostumbrado a fingir bondad y sentimientos prestigiosos de esos por el estilo y a hacer dramas mediocres para llenar su existencia vacía de significado con hechos intrascendentes, tanto si actuaba de una o de otra manera. Se suponía que era lo que había que hacer. Ahora, ya tarde, se dio cuenta del camuflaje que supone el hecho de que esas cosas las han hecho y seguirán haciéndo casi todos durante eones. Al fin y al cabo, solo es una estrategia facilona utilizada en masa por quienes quieren evadir una realidad completamente irónica e hiriente, es decir, la famosa gran mayoría. La hipocresía y la desgana así como la maldad, todas salen del mismo lugar. Lo correcto no existe. Las personas solemos inventar excusas para hacer como si quisiéramos cambiar el mundo por otro, ignorando su caótico natural. Sin embargo es más fácil pasar por alto mucha tontería y fabricar indignación y sentimientos pseudo-rebeldes con fecha de caducidad de vez en cuando. En cuanto a quien tiene juicio, se limita a observar y repetir hipnóticamente. '' ¿Qué más pueden hacer sino?''.La gente tiene que perder mucha mediocridad hecha adicción que no quiere reconocer. Y el mundo no se puede cambiar porque además del hecho de no poseer el ticket, se han agotado las existencias. Para colmo, existe algo conocido como el libre pensamiento.Todo es muy complicado.

En su delirio, José escuchó el réquiem de un espíritu errante. Quisiera que hubiera continuado hasta que el crepúsculo se hubiera despedido de él y la luz matinal le torturase. El espíritu cesó su cantar y le dijo:'' Demasiado tarde para renacer, ahora la lluvia purificará tu cuerpo. Pero tú ya no tienes más oportunidades de ser nadie, demasiado tarde, demasiado tarde ...''
Era la voz del vagabundo, no la de un espíritu. Josep intentó incorporarse e ir con él pero sólo pudo levantar un poco la cabeza. La voz desapareció.
El pobre desgraciado no podía parar de mirar hacia el cielo, estaba a punto de llover, era como si esperase una señal. Mientras tanto, su corazón latía a un compás irregular. Sufrió una sensación que hacía que en su aura se aglomeraran bobadas. Unas con más importancia, otras con menos, pero ninguna en concreto, ya que eran recuerdos difusos que escapaban con agilidad de la mente queriendo convertirse en sensaciones. "Crudo destino", se dijo, ya no podría volver a pensar cosas más complicadas.

La taquicardia avanzaba. Sabía perfectamente que iba a morir y su mente empezó a hacer un trabajo desconocido hasta entonces.

Renunció a los ídolos, a los líderes y también a las deidades, existieran o no. Ni legado, ni historia, sólo poseía su persona y vivencias, aunque no por mucho tiempo. Lo valoró por primera vez. "Antes, ahora y después qué he tenido, qué tendré?", Pensó confusamente y a duras penas. "Nada!", Se contestó. Ya sólo sería polvo lo dejara atrás.
No se sintió confuso, pero sí como una especie de monstruo en plena redención al que no le hacía falta ninguna palabra, ni siquiera la de la voz del pensamiento para entender que no sería nunca más el hombre genérico que había acostumbrado a ser y que de vivir, nunca habría podido saber cómo decirle a los demás y que entendiesen que quien no es capaz de aceptar la naturaleza de algunos hechos sin tergiversarlos , tampoco lo es para asumir la realidad cambiante de la existencia y dejar de vivir en esa burbuja de humo llamada sociedad moderna.

Solo se lamentaba de que le ocurriera justo antes de morir. ''Quizás de otra manera lo habría ignorado completamente?'', Intentó seguir pensando en esto, pero ya era inútil.

Apoyando su cabeza en el pavimento, con todas las extremidades dislocadas, acababa de aceptar vincularse con la madre tierra y tener el gusto de finalmente poder estar por todas partes cuando fuera materia putrefacta. No era necesario juzgar a las personas, cada cual únicamente tiene una cosa propiamente suya. Y él ahora sabía lo que era. Entonces disfrutó verdaderamente por primera vez de la contemplación del cielo nocturno y las eternas estrellas a las que, a veces el cielo abraza con un velo nebuloso. Se maravilló inocentemente.

Su corazón atacando con fuerza envió un fuerte pulso hacia las sienes; sintió esa sensación que se esconde en el fondo de la garganta antes del llanto, se le obstruyeron los melancólicos ojos eternamente oscuros y la presión intracraneal hizo que de ellos salieran a borbotones lágrimas de sangre. Seguidamente un dolor agudo y penetrante cerró sus ojos para siempre.





Última edición por nadie el Jue Ene 03, 2013 2:26 am, editado 3 veces
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matew666



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MensajeTema: Re: ... ... ...    Jue Ene 03, 2013 12:35 am

no esta nada mal el texto solo le veo una pega:

esta demasiado junto y al final cuesta un poco leerlo, tendrías que probar espaciar el texto Wink
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nadie



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MensajeTema: Re: ... ... ...    Jue Ene 03, 2013 12:39 am

matew666 escribió:
no esta nada mal el texto solo le veo una pega:

esta demasiado junto y al final cuesta un poco leerlo, tendrías que probar espaciar el texto Wink

Ya está Nattram, editado. Un hachazo cheers .
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matew666



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MensajeTema: Re: ... ... ...    Jue Ene 03, 2013 12:41 am

Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy

gracias Very Happy Very Happy Very Happy
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MensajeTema: Re: ... ... ...    Hoy a las 11:22 pm

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