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 Ya no tan joven

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Zarcancel



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Fecha de inscripción : 28/04/2012
Edad : 31
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MensajeTema: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 9:42 pm

El viejo mira allí donde el horizonte corta el mar separándolo del cielo. Sentado en el borde del acantilado se quita su sombrero de copa y desata su coletero para que el viento del oeste, que viene de donde el sol parece sumergirse en las aguas, juegue a su antojo con sus largas canas.

El viejo cierra los ojos, y empieza a recordar…. Erase que se era… ¡NO NO NO….! Así no era…. Érase una vez…. Tampoco….

El viejo no recuerda… Su cerebro poco a poco deja de hacerlo. Ya no se acuerda de sus hermanos. Ya no se acuerda de sus padres…. No se acuerda de nada, salvo del sol, hundiéndose en el mar en calma. Se acuerda del final de aquel verano… De esos ojos verdes….

¡Ya lo sé!... Cuando era joven, hace ya muchos años, cuando todavía nos alumbrábamos al amor de las lámparas de gas… Cuando la ternura de la leña acariciaba el barro de las cazuelas, y las amas de llaves velaban por la pulcritud de nuestros trajes… Un chaval, no más grande que mi padre cuando me tuvo a mí, se frotaba enérgicamente el tobillo derecho al pie de un acantilado, donde las olas sutilmente, hacen espuma en la arena.

A lo lejos un grupo de chavales de la misma edad, ya no me acuerdo de sus nombres, se aleja corriendo en bañador siguiendo la línea de la playa. Creo que eran mis amigos de la universidad y estábamos haciendo deporte…. Dichosa memoria….

El viejo, con la puntera del zapato izquierdo se descalza el derecho, que cae varias decenas de metros al agua del mar en un irregular vuelo. Ya no recordaba que hacía ahí sentado, ni si quiera de porqué sujetaba en la mano derecha aquel bastón de madera, cuya empuñadura era un gran caballito de mar. Aquel caballito de mar tenía los ojos de cristal verde, y estaba tallado en poroso coral…. ¡ME ACUERDO! ¡ME ACUERDO DE QUÉ ESTÁ HECHO!... Vuelve a casa precioso caballito.

El viejo deja caer al acantilado su bastón, que sisea mientras gira en el aire como una flauta rota. No sabe con exactitud porqué lo ha hecho, pero algo de dentro le impulsaba a dejarse llevar por la demencia senil.

El viejo vuelve a cerrar los ojos. Parece que el viento ésta vez trae consigo recuerdos… ¡SEGUID ADELANTE! ¡YO VOY AHORA….! Un chaval en arcaico bañador agita el brazo para acatar la sugerencia mientras corre inmerso en un grupito de iguales.

Ésta vez es joven, y se pone en pie. Hace girar el tobillo izquierdo para calentar…El derecho… Echa a caminar… A correr… ¡Maldita sea…! Es un esguince bastante grave, y no le queda otra que volver a arrodillarse para ver si se lo calmaba.

El acantilado era muy largo. El chico cojea bordeando la orilla. La marea está subiendo y ya no alcanza a ver a los compañeros de universidad. Deben de haber cruzado ya la playa. Una ola le salpica suavemente el pie izquierdo… No querría volver a maldecir, pero la marea ya me tiene acorralado…. Tengo que alcanzar la Cueva del Hombre Pez para no morir ahogado y esperar que la marea baje.

El viejo mira ahora su zapato izquierdo. Él sabe que es caro, pero le incomoda. Con el pie derecho enfundado en un calcetín verde se afloja el zapato que le quedaba empujando el tacón hacia abajo, y hacia abajo cae el mismo como lo había hecho antes su pareja.

El joven, tan joven como imprudente, alcanza la entrada de la pequeña Cueva del Hombre pez que en la falda de la parte más alta del acantilado, envejecía con el paso de los siglos. La cueva era peligrosa de visitar. La marea cubre su entrada cuando sube llenándola hasta la mitad.

Se dice que hace unos cientos de años los piratas guardaban sus tesoros, y para que los curiosos no se acercasen contaban terribles historias de seductoras sirenas y hombres pez.

El chico entra en la cueva cojeando, ya con el agua por la cintura. El túnel se adentra unos cuantos metros, y la sal pegada a las paredes indica el corte por donde la marea llega cuando sube. Hay poca luz, está anocheciendo... Tendré que avanzar hasta donde llega la arena y esperar pacientemente a que la misma baje por la mañana.

Unos metros más al fondo se ve claridad. Si miras hacia arriba ves un agujero enorme, de unas decenas de metros de altura. Es una grieta en la cima del acantilado… Ahora sé por qué la gente llama a la grieta de la cima del acantilado el Ojo de Leviatán, ya que vista desde aquí abajo, parece un ojo inmenso que traga luz iluminando la gigantesca cazoleta donde acaba la grieta… Excelente, ésta noche hay luna llena…. Por lo menos no estaré a oscuras…

Aunque empieza a hacer más viento, el viejo siente calor. Debe de ser por la camisa blanca que lleva, así que se la quita. El viento hace que ondee como una bandera mientras la sujeta con la mano derecha por encima de su cabeza. Se mueve igual que lo hacen sus canas. ¡Vuela!... Vuela libre amiga… La camisa no cae por el acantilado. La brisa del mar se lo lleva tierra a adentro, y el viejo la sigue con la mirada sonriendo como un niño. Una bocanada de aire que sale por el Ojo de Leviatán que está a varios metros a sus espaldas, la da más brío hacia el cielo… Y pasa por encima de un coche moderno de esos con motor, con un chófer con gorra que dormita al lado tumbado bajo un enorme sauce que siempre ha estado verde.

El agua casi tapa del todo la entrada de la cueva, y el joven se pone cerca para ver cómo se inunda la galería. Apenas queda un palmo para que la entrada se cubra del todo. Sentado en medio de la cazoleta del final de la cueva, el joven mira el ir y venir del agua que se suaviza en murmullos de costa. No hace frío, el mar trae consigo el calor que durante el día le ha robado a la tierra. Los reflejos del agua son hipnotizantes, el brillo del sol a ras del horizonte la tinta de naranja. Oteando la cazoleta, el chico se da cuenta que hay pisadas en la arena. Hay prendas de ropa que han debido de caerse por la grieta o han sido arrastradas por el agua. Hay maderos, bastantes maderos que han debido de llegar a la cueva por el mismo método. El joven se tumba. Mira al cielo que se ve por la grieta. Se ven las estrellas…Se ven las estrellas….

El viejo mira al azul cielo del atardecer. No se ven estrellas. Hay alguna nube tiernamente mecida por el viento… Hay el viento… Que gran amigo. Me quito el sombrero ante ti viejo amigo… ¡SOMBRERO! ¡DÓNDE ESTÁ MI SOMBRERO!... Ha si, aquí al lado… El viejo recoge su caro y pesado sombrero de copa y se lo pone. Es muy pesado… Molesta…Pero ya está amoldado a su testa… Adiós sombrero mío… Ve a hacer feliz a un caballero… Y como si de un mago se tratase, el viejo se quita el sombrero y con la misma inercia lo tira al cielo frente a él. El sombrero vuela, el viento se lo lleva mucho más lejos que los zapatos.

Una suave caricia en el pelo. Una suave respiración. Un aroma dulce…Sin duda proveniente del mismísimo Edén… El joven abre los ojos despacio. Lo primero que ve es la enorme Luna. Puesta ahí, en medio de la abertura de la cueva, `parece el iris del ojo. Jamás se había sentido tan a gusto. Todavía era de noche, y la marea no bajaría hasta por la mañana. Todavía podía descansar un rato más, así que se vuelve de lado y antes de cerrar los ojos, a escasos centímetros de él, hay unos ojos verdes zafiro que le miran…

Ni si quiera una reacción de defensa. Ni un susto… Ni si quiera un grito de sorpresa… Aquellos ojos enamoran encerrados dentro de su propia mirada. Aquel verde se te mete dentro del alma hasta fundirse con ella. Aquel brillo que tienen te hacen viajar a lo más profundo de ellos hasta verte a ti mismo y te hacen ver que te falta una mitad para poder seguir viviendo el resto de tu vida….

El joven, en su plenitud, que jamás podría ser más joven y que a partir de ahí comenzaría a envejecer, se pone de pie. Frente a él hay una mujer, más o menos de su edad, con un vestido morado. Su piel reluce a la luz de la luna como si de blanca nube se tratase. Su cabello es negro, liso, sedoso, apostaría a que le llega a la cadera… Parece que ese pelo jamás ha conocido el significado de la palabra enredo.

El vestido deja entrever unas piernas perfectas a partir de la mitad de los muslos rematadas por unos pies que parecían no haber sufrido jamás los estragos de unos zapatos de la época. Un brazo descansa tiernamente sobre su costado, y el otro sostiene de manera suave la cabeza, cuyo rostro… Esa cara no es de chica. Es de un ángel.

Una sonrisa pícara fuerza unos pómulos que parecen sonrojarse. La sonrisa está contenida por unos labios que simplemente dan ganas de comérselos sin mediación alguna. Una nariz que parece el capricho de un escultor besado por una musa da paso a esos ojos… Esa mirada… Desvélame tus secretos y juro que después me arrancaré el corazón con mis propias manos para no contárselos a nadie y morir yo con ellos…

El chico sin saber cómo se había arrodillado frente a esa especie de musa mientras la observaba. Sus labios estaban a unos escasos 20 centímetros de los suyos. La chica solo se limita a sonreír, como si fuera ella misma la que hubiera comandado su cerebro. El joven se da cuenta de su postura y se levanta de un respingo.

--Discúlpeme señorita. Ahora mismo no estoy seguro de si estoy sumido en un sueño o sumido en el fondo de una cueva…

El chico pone pose diplomática, tal y como sus padres le han adiestrado para tratar con una dama de la época. La “dama” se incorpora y emite una discreta carcajada que casi le hace perder la inocencia de golpe. Acto seguido avanza lentamente hacia él y tiernamente le abraza por el cuello. El joven reza dentro de sí para que la tierra le trague. Jamás había hecho otra cosa que pasear de la mano con alguna pretendiente a novia…

--Pues claro que es un sueño ¿Acaso en la vida real podría pasar esto?

La joven acerca de golpe sus labios a los de él con una mirada y decisión firme, para después tiernamente entreabrirlos y juntarlos con los suyos. En ese momento el mundo se para. No hay ruido del viento, ni de las olas. No hay luz de luna porque él inconscientemente cierra los ojos. Solo nota como le late el corazón, pero eso deja de tener sentido, porque la sangre de sus venas quiere salirse de las mismas para correr por las de ella. Todo tiembla y se estremece dentro de él. Sus brazos también la abrazan sin ni si quiera pensar en ello. Ya no tiene neuronas, tiene toda una constelación de estrellas verdes que la dibujan de infinitas maneras mientras se deja llevar al ritmo de los besos…

Algo va mal. Esto es tan real que un sueño no parece. Y con las mismas sus brazos dejan de abrazarla para despegarse de ella retirándola de los hombros.

La chica se queda perpleja… Anonadada… Como si jamás nadie le hubiera hecho semejante desplante.

--¿Me rechazas?

--Señorita… Yo…

Tan ágil como una ardilla la chica corre hacia la entrada inundada de la cueva y se lanza como si de un atleta se tratase para perderse en el agua como un destello de plata. Él está desconcertado. Era obvio que aquello no había sido un sueño. Aplicando la cabeza es lógico que si la chica entró nadando a la cueva, nadando podrá salir sorteando las inclemencias del mar pero… Me extraña que para ser el primer beso que doy, haya sabido hacerlo.

El viejo mira su reloj de bolsillo. Es de oro. Dentro hay una foto, pero está vieja y se ve mal. Quizás sean sus padres. Él ya no se acuerda… El tiempo… El tiempo es malo. Si lo tienes te aburres y si no lo tienes lo pasas queriéndolo. Adiós cruel tirano. No quiero volver a ser jamás tu esclavo… El reloj cae haciendo una línea recta acabando en un perfecto chapuzón. El viejo sonríe; ha tardado exactamente cinco segundos en llegar al agua.

Un día… Dos días… Una noche y otro día… Una semana… El otoño… Más de treinta noches en vela y la joven no vuelve a la cueva. Ya no hay ejercicio con sus amigos de la universidad. No hay ama de llaves que le retenga en casa por la noche. El joven visita la cueva cada día.

El chico siempre se lleva una rosa, un crisantemo, un lirio… Aunque no sea temporada y por muy cara que sea. Cada vez una distinta. Cada vez un matiz, un color es el que cambia. Siempre la mejor. Cuando ha agotado toda la variedad de la floristería, el chico se va a otra. Y cuando se han acabado las de la ciudad, el chico viaja. Busca una flor digna de la belleza de aquél ángel.

Cuando todas las flores de las floristerías se han agotado, el chico sube a las montañas a conseguir una. Da igual lo alto que esté. Dan igual las dificultades. El hombre siempre busca una flor nueva, y la protege en su regreso con su propia vida si hace falta.

Siempre va a por una flor, porque antes de irse de la cueva, la deja en el centro, clavada en la arena, y al día siguiente no está. Primero el chico, y luego el hombre, dejan escritas en la arena palabras. Cada vez más bellas. Cuando las palabras no son capaces de expresar la sinfonía que el corazón le dicta, el joven pinta las paredes de la cazoleta con aquellas bellas formas que una vez va a hacer casi un año, le hicieron cambiar de profesión.

Recuerdo un día... Una tarde, a finales de un verano… La cueva estaba pintada con aquellos ojos verdes, encerrados en aquel hermoso rostro… Yo tenía algo en la mano… Una rosa… Se habían agotado todas las flores que humanamente se podían conseguir…Y una rosa… La más humilde que quedaba en el jardín de una anciana y que la misma me regaló…

El viejo mira su mano izquierda. Tiene una rosa roja, y la mira fijamente, con el agua del acantilado de fondo.

Cansancio. Mucho sueño. Demasiados viajes para conseguir flores. Una lágrima cae por la mejilla del hombre. Ni en el entierro de sus padres había consentido llorar como hombre que era. Aquella joven no aparece. No se deja ver por el día. Las esperanzas solo se basan en suaves huellas que van desde el centro de la cazoleta hasta el pie de los poemas escritos en la arena. Una rosa, solo una rosa roja ésta vez. Como la noche siguiente a la del beso…

Ya no existen flores nuevas que el hombre pueda traer encontrar. El lenguaje se ha quedado sin palabras que la describan en varios idiomas. En posición fetal se derrumba por haber sido esclavo de un sueño, de una ilusión creada una noche de verano en aquella mística cueva. No solloza, solo deja que las lágrimas vuelvan a aquel mar, que de lágrimas es porque es salado. La cabeza deja de pensar para dar paso a los latidos del corazón, y el cansancio y el desánimo empiezan a trabajar su cuerpo…

Una caricia, una dulce respiración. Un tierno beso en la mejilla… El hombre abre los ojos. Vuelve a haber luna llena. ¿Habrá sido un sueño? ¿Será que todavía tiene ese esguince…?

La mejilla tiernamente humedecida le pica… Hay barba. No era el chico que por un instante creía volver a ser. Era aquel hombre triste. Y triste se vuelve de lado sobre la arena para seguir descansando. Otra vez esos ojos… Por fin.

Una mujer. Una mujer hecha y derecha de ojos verdes que sonríe tumbada junto a él, con un vestido ésta vez azul oscuro, muy sedoso. El hombre se pone de pie, y en su cabeza retumban millones de palabras, dudas y pensamientos que le aturullan. Es incapaz de mediar palabra con aquella chica que en mujer se había convertido.

Algo es distinto. Su sonrisa. Ya no es pícara. Ahora es tierna y sonrojada.

--Nunca me habían regalado flores…

--…Señorita… Yo…-- La mujer se levanta. Ésta vez no tan firme. Más cautelosa.

-- No me puedo dejar ver mucho ¿Sabes? No puedo a arriesgarme a dejar que la luz del sol toque mi piel.

El hombre se da una bofetada a si mismo con la mente ¡CLARO! ¡Estúpido…! Él siempre se iba antes de que subiera la marea, antes del anochecer… Para así poder volver a casa. El hombre mira la resplandeciente piel de la mujer. Es blanca, delicada…

-- ¿Tiene usted problemas cutáneos, señorita..? La dama sonríe coquetamente mientras cubre los labios con su tierna mano. El hombre pone cara de extrañeza.

--Puedes tutearme caballero—Dice entre sutiles risas-- . Y no, no tengo problemas con la piel.

-- ¿Entonces? ¿Estás amenazada `por alguien? ¡Alguien te persigue!...—Ésta vez una carcajada risueña casi le arrebata el corazón para siempre.

-- No, dulce caballero. Solo soy esclava de la noche.-- Lentamente la chica camina descalza a la entrada inundada de la cueva-- ¿Mañana por la noche estarás?

--…Hem.. Claro señorita.

Y con las mismas, la mujer se zambulle en el agua como si de un delfín se tratase.

El viejo deshoja la rosa. Pétalo a pétalo va volando hacia el mar, hacia la costa… La rosa se ha quedado sin su vestido. Y ahora el tallo, se precipita hacia el mar, en un feo y espinoso vuelo hasta hacerse invisible. El viento le trae de vuelta un pétalo, que como un intrépido piloto que cruza estrechos en su avioneta le pasa muy cerca de la mejilla dejando a su paso una fragancia que hace resucitar recuerdos…

Risas y sonrisas cada noche más confabuladas. Increíbles historias de un hombre que a la montaña va a buscar flores. Ahora las mismas son solo rosas todas las noches, y para comprarlas el hombre vende en las calles óleos con esa bella musa, en distintos tonos y distintos tamaños.

Todos los días el hombre algo tiene que contar. Una risa en plena calle, o la descripción del vuelo de un águila. Aquella maravillosa mujer escucha como si intentara imaginar el ladrido de un perro, el ronroneo de un gato. Aquella musa se maravilla de como una gallina incuba sus huevos, y luego da de comer a los pollitos mientras los vigila el gallo.

Es curioso como la mujer desconoce todas éstas cosas, y como pregunta. Debe de ser que aquel ángel vive en alguna isla cercana de donde nunca ha salido salvo para venir a la cueva, donde apenas hay animales. Ella cuenta pocas cosas, pero el hombre se maravilla de cómo se aman los delfines, o el plateado fulgor de los peces haciendo infinitas formas mientras nadan en bancos… Debe de ser de una humilde familia pescadora, incluso debe de vivir en algún velero, como en algún caso contado por los viejos lobos de mar que se dejan el hígado en las tabernas.

Al hombre le da igual que aquella dama de ojos verdes, que cada día trae un vestido distinto, y entra nadando en la cueva cuando el sol se ha ido y la entrada está cubierta, no cuente muchas cosas… No es porque él no quiera saber nada de ella, sino porque lo que le importa, es verla sonreír.

Un otoño da paso a un invierno. Por muy fría que esté el agua la mujer siempre entra nadando. Él siempre tiene preparada una pequeña y reconfortante hoguera para que ella se seque. La mujer nunca come nada de lo que él trae. Ni rojas manzanas, dulces pastas ni tierna carne… Cada noche los dos más cerca el uno del otro. Cada día historias nuevas que contar al ocaso. Cada vez que se ven él no puede evitar querer besarla…

Una noche, a finales de un verano, cuando el sol se va a ocultar en el oeste, y la entrada a la cueva está a punto de inundarse, una espectacular bella entra nadando en la cueva, un poco antes de lo habitual. El hombre apenas ha extendido una manta en el suelo, donde se suelen sentar al amor de una hoguera.

Esa noche ella lleva un vestido sedoso, negro, que se le pega a la piel. Ella avanza hacia él hasta sentarse a su lado.

--Hoy me apetecía pasar un poco más de tiempo contigo—Dice la musa mientras apoya con cara triste su cabeza en el hombro de él.

Hoy…. Hoy es especial. Vuelve a haber luna llena. La hoguera se refleja crepitante en aquellos ojos verdes que hoy están tan cerca como cuando se besaron hace ya dos años. Su cara está espléndida a la luz de la luna. Ella no sonríe. Tampoco está triste.

Las telas que su cuerpo recubren están mojadas y definen sus curvas femeninas como nunca. A la luz de la luna se puede ver su silueta, incluso se dejan transparentar. Como puede ser que un ser humano tenga esa piel tan perfecta… Es imposible que exista cosa más bella en éste mundo.

Sin saber cómo de nuevo, el joven ha acercado sus labios a los de la dama. La misteriosa dama que no se deja ver por el sol. La musa que nada como una sirena, y es tan preciosa como un ángel. Otra vez el mundo se detiene. De tan bello era imposible de recordar. Que dulce son sus labios. Que tierno besa aquella mujer.

Unos brazos que le rodean, y él sin quedarse corto la estrecha contra su pecho, firme, pero más suave que una nube. Sus dos cuerpos están juntos y sus labios se devoran sin descanso. Ambos cierran los ojos y se dejan volar. En la pared de la cazoleta se proyectan sus sombras a la luz del fuego.

El hombre la hace sentir una mujer jugando con ella desde los tobillos hasta sus labios. No hay centímetro de su piel que él no haya probado. Caricias entre risas y dulces gemidos. El vestido de la musa flota solo en el agua que tranquilamente hondea a la entrada de la cueva.

Ella se contorsiona y se estremece encima de él de mil maneras. Esa mujer sabe amar cada parte de él como la hierba ama el viento. Ambos dos se dejan llevar por el compás del ritmo frenético hasta que a la vez, sus universos estallan en luces de colores para formar uno nuevo.

La hoguera humea tiernamente fabricando en el aire vaporosas formas. La marea ha bajado, y el sol se quita las legañas perezosamente por el este. Una mujer duerme con la sonrisa más feliz jamás descrita entre los firmes brazos de un hombre tapados con la calidez de una manta. El sonido de las gaviotas saca del trance a la pareja, que lo primero que hace es encandilarse el uno al otro con un beso de sincero amor… Algo vuelve a ir mal… Está amaneciendo… El sol casi está iluminando el acantilado.

Ella mira la entrada de la cueva. Ya no hay agua que la cubra, y pone cara de terror. A él le da un vuelco el alma de verla así.

--He de irme… El sol está a punto de salir…

--…No lo hagas, quédate conmigo…

--Yo no pertenezco a éste mundo—Las lágrimas empiezan a resbalar por sus mejillas—Pero no quiero separarme de ti.

--Entonces… Quédate. Quédate conmigo. Si no lo haces yo no tendré razón de existir.

La mujer le coge de la mano y le lleva hasta la orilla del mar, fuera de la cueva. Los primeros rayos de sol se empiezan a colar por la cima del acantilado.

--Ven conmigo, y viviremos los dos para siempre. Solos tú y yo… Juntos, sin nadie que nos moleste, sin jamás mirar a otros…

Las cosas cuadran de un plumazo en la mente de aquel chico que ahora es un hombre. Esa mujer no es humana, no es posible que lo fuera… La situación saca la cosa más humana y sencilla que una persona puede llegar a tener.

--No. Lo siento, no tengo ningún derecho a vivir la maravilla de tu mundo dulce sirena. No puedo encajar en el mundo de perfección en el que fuiste concebida.

--Fui concebida aquí, en la tierra, por mi madre, hace ya muchos siglos…

Mientras están cogidos de la mano, el hombre reteniéndola en la costa, y ella tirando de él hacia el mar, le pone suavemente un dedo en los labios mientras se le escapa una lágrima.

--Shhhh…Lo se… Por eso has de marcharte. Esa es tu vida. Te juro por mi vida que jamás seré tan feliz como lo he sido estos dos últimos años. Pero tienes que seguir tu camino. La vida de los hombres es dura, difícil, corta… Has de volver a tu mundo, para vivir para siempre y así tener hijas tan bellas, como lo eres tú…

--No quiero tener hijas bellas si tú no estás a mi lado, para ser su padre… Ven, ven conmigo te vuelvo a decir. De donde vengo no existe el dolor, ni la tristeza… Nunca te podrá dar la luz del sol, porque entonces volverías a ser humano. Hemos compartido nuestras almas, si vienes ahora antes de que salga el sol no volverás a sufrir nunca más…

--No. Yo he sido feliz porque he luchado por conocerte, porque he sufrido para tener una recompensa… No sé si tú me amas tanto como yo lo estoy haciendo… Pero si sé que te amo, porque me he enfrentado a mi familia por ti. Por ti me he batido en duelo con la montaña para traerte flores. Por ti sería capaz de llegar hasta el sol para traerte un pedacito de luz que nunca se apagase… Por ti soy capaz gastar la vida que me ha sido asignada para estar a tu lado y envejecer. Siento que soy capaz de fundar una familia, y de criar pequeños trozos de nuestro amor hasta que crezcan y se hagan personas de provecho… No quiero vivir en una alsa nube para siempre, sabiendo que por ti no hará falta pelear nunca…

--Si lo que sientes es así… Yo te amo también pero….—Ella mira al mar. La luz está a un par de metros de ellos—Si ahora me dejo tocar por la luz… Seré humana…

El viejo mira el agua del fondo del acantilado. El mar… El agua del mar… Ni una inmensa fortuna hecha en tierra es capaz de igualarse al poder del mar… Su influjo, las maravillosas criaturas que allí lo habitan. Tan viejo como la tierra misma, tan lleno de vida…

El viejo se inclina para ver el fondo del acantilado. No tiene caros zapatos que le aprieten. No tiene un sombrero para que los demás le miren ben. Ya no tiene bastón para que le traten como a un caballero, ni camisa para que le traten como persona. No tiene reloj para dejarse llevar por el tiempo… Ahora es libre…Solo le hace falta volar…

Una mano le coge por el hombro impidiendo que al vacío salte. El viejo mira hacia tras y ve una señora, más o menos de su edad. No sabe quién es, no se acuerda. Pero esos ojos verdes… Esa tierna sonrisa que entre arrugas se deja ver…

--Vámonos a casa cariño.

Un chófer pide perdón insistentemente a la señora que del brazo lleva a un viejo hacia un coche moderno, de esos con motor… Él no sabe por qué o no se acuerda. Pero siente que ama a esa señora.
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Anaaia



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 11:22 pm

¿Todo esto hay que leer? ¡¡Un resumen por favor!! xDD
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 11:31 pm

Buf... Esque el resumen puede ser más largo que el propio relato, ajajajaja
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Anaaia



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 11:48 pm

Entonces... Me quedare con las ganas de saber lo que dice... xDD
Bueno, mañana si me acuerdo lo leo!
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lucilintu



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 11:53 pm

lo mismo pense yo xD pero me aburria y decidi leerlo xD y no me arrepiento

mola mucho >.<
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Anaaia



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Jue Mayo 10, 2012 11:56 pm

Joe, al final lo voy a tener que leer...
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stahl



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 12:36 am

sip leelo, mola musho
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 1:00 am

Anaaia escribió:
Entonces... Me quedare con las ganas de saber lo que dice... xDD
Bueno, mañana si me acuerdo lo leo!

pues un día quedamos y te lo cuento, en plan cuentacuentos.
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Lysange



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 12:26 pm

Nice story =)

Me ha encantado (sobre todo lo de las flores, quizá sea porque tengo debilidad por ellas), aunque, para ser franca me hubiese gustado un final más trágico.

He visto que tienes más cosas escritas por aquí, les echaré un ojo (hasta hoy no he sacado tiempo para esto y tengo muchos temas atrasados).

Otra cosa, si no te importa me gustaría pedirte permiso para pintar al anciano al borde del acantilado, es que me ha parecido una escena muy inspiradora; en cuanto lo he leído me ha recordado a "El Caminante" de Friedrich, y siempre he tenido la obsesión de revisar ese cuadro, ahora tengo una excusa. Ya me dices lo que sea ¿vale?
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 1:41 pm

Lysange escribió:
Nice story =)

Me ha encantado (sobre todo lo de las flores, quizá sea porque tengo debilidad por ellas), aunque, para ser franca me hubiese gustado un final más trágico.

He visto que tienes más cosas escritas por aquí, les echaré un ojo (hasta hoy no he sacado tiempo para esto y tengo muchos temas atrasados).

Otra cosa, si no te importa me gustaría pedirte permiso para pintar al anciano al borde del acantilado, es que me ha parecido una escena muy inspiradora; en cuanto lo he leído me ha recordado a "El Caminante" de Friedrich, y siempre he tenido la obsesión de revisar ese cuadro, ahora tengo una excusa. Ya me dices lo que sea ¿vale?



Tienes todo el permiso del mundo. Nunca nadie ha dibujado nada de lo que yo he escrito. Dale caña a la imaginación y a ver qué tal sale ^^
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Anaaia



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 6:53 pm

Zarcancel escribió:
Anaaia escribió:
Entonces... Me quedare con las ganas de saber lo que dice... xDD
Bueno, mañana si me acuerdo lo leo!

pues un día quedamos y te lo cuento, en plan cuentacuentos.

Al final acabe leyéndolo... Wink
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MissCalamity



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Vie Mayo 11, 2012 8:40 pm

Joder, qué romántico y melancólico jajaja.
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 3:03 pm

Anaaia escribió:
Zarcancel escribió:
Anaaia escribió:
Entonces... Me quedare con las ganas de saber lo que dice... xDD
Bueno, mañana si me acuerdo lo leo!

pues un día quedamos y te lo cuento, en plan cuentacuentos.

Al final acabe leyéndolo... Wink


¿Veredicto?
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 3:04 pm

MissCalamity escribió:
Joder, qué romántico y melancólico jajaja.

Buá, pero le accabé quitando muchas cosas. También hice un final trágico.
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Lysange



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 3:44 pm

Zarcancel escribió:
MissCalamity escribió:
Joder, qué romántico y melancólico jajaja.

Buá, pero le accabé quitando muchas cosas. También hice un final trágico.

¿A qué esperas para ponerlo entonces =D? Venga, date prisa XD
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MissCalamity



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 3:45 pm

Zarcancel escribió:
MissCalamity escribió:
Joder, qué romántico y melancólico jajaja.

Buá, pero le accabé quitando muchas cosas. También hice un final trágico.

Joder, pues cuélgalo.
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Zarcancel



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 5:00 pm

Tía, lloraba mientras lo escrbía. Y para que llore yo.... Buf........
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Lysange



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MensajeTema: Re: Ya no tan joven   Sáb Mayo 12, 2012 7:53 pm

Zarcancel escribió:
Tía, lloraba mientras lo escrbía. Y para que llore yo.... Buf........

Ponnos a prueba Very Happy
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